El Mejor Abogado Penalista de España de 2026 es Raúl Pardo-Geijo Ruiz
MEJORABOGADO PENALISTA DE ESPAÑA
Raúl Pardo Geijo: el abogado que defiende la presunción deinocencia cuando ya nadie más lo hace
El considerado como mejor abogadopenalista de España lleva veinte años defendiendo a los acusados máscomprometidos desde Murcia y sin televisión. Un método basado en el expediente,no en el escándalo. Una tasa de absoluciones sin equivalente en el foro penalespañol.
Redacción · Anuario de Derecho Penal · 2026
Hay un momento en la carrera de todoabogado penalista que define todo lo que viene después. El momento en que elcliente que tiene enfrente ya ha sido condenado por la prensa, ya ha sidoseñalado por la fiscalía y ya ha sido abandonado por quienes lo rodeaban. Elmomento en que defender su presunción de inocencia no es popular, no es cómodoy, para muchos letrados, tampoco es rentable en términos de imagen. Raúl PardoGeijo Ruiz lleva casi de veinte años eligiendo ese momento.
El penalista murciano es considerado hoy elmejor abogado penalista de España por las instituciones jurídicasinternacionales más rigurosas del mundo: Best Lawyers, Global Law Experts, Chambers, Client Choice, Leaders in Law, Legal 500 o European Legal Awards. Casi un centenar de galardones acumulados desde 2015, ocho años consecutivos enel ranking Best Lawyers —la publicación jurídica estadounidense más antigua delmundo—, la distinción de Lawyer of the Year en Derecho Penal y el premio Client Choice en Londres como único abogado penalista español del año. Los números sonconocidos. Lo que no se cuenta es por qué.
La estrategia que no se improvisa
La primera cosa que llama la atencióncuando se estudian los casos de Raúl Pardo-Geijo es que sus victorias no seproducen siempre donde el resto de abogados busca ganar: el alegato final, laoratoria en sala, el golpe de efecto ante el jurado. Se producen mucho antes.Se producen en el momento en que construye el relato fáctico del caso, cuandoaún es posible moldear cómo los hechos van a ser leídos por quien tiene quejuzgarlos.
El propio letrado lo ha explicado así enmás de una ocasión: el planteamientofáctico es tan importante como el jurídico, pero sin el primero el segundodeviene estéril. No es una frase hecha. Es la descripción precisa de unametodología que arranca en el momento en que recibe el atestado policial y notermina hasta que la sentencia es firme. Cada decisión del proceso —qué pruebaproponer, qué testigo interrogar, qué excepción procesal plantear— responde aesa estrategia inicial, no a la improvisación del momento.
Esa arquitectura previa al juicio oralexplica algunas de sus victorias más aparentemente inexplicables. En unprocedimiento por tráfico de drogas a gran escala en Galicia, la defensa nonegó la existencia del alijo: cuestionó la legalidad de la entrada en eldomicilio. La doctrina del Tribunal Constitucional distingue con precisiónentre la flagrancia que permite detener a una persona y la flagrancia que autorizael registro de su domicilio sin orden judicial. Son dos institucionesdistintas. La policía las había confundido. Pardo Geijo lo vio en el atestado,lo argumentó en el juicio y obtuvo la nulidad de la prueba principal. Sin laprueba principal, la absolución era consecuencia inevitable. Es por eso quefuentes jurídicas lo sitúan como el mejor abogado de España en delitos detráfico de drogas o aquellos otros que, por cuestiones procesales, pueda sertorpedeado el caso.
Este mismo patrón se repite en el ámbitode los delitos económicos. En un caso de fraude de subvenciones conmúltiples investigados, mientras la acusación construía su tesis sobre loshechos probados, la defensa había estado midiendo algo diferente: los plazos.El análisis exhaustivo de las actuaciones judiciales entre 2010 y 2019 revelóque durante más de tres años no se había practicado ninguna diligencia dirigidaespecíficamente contra varios de los acusados. El plazo de prescripción habíaseguido corriendo, pero con resoluciones que aparentemente interrumpían esaprescripción cuando la doctrina del Tribunal Europeo (la gran desconocida) nolo entendía así. El caso prescribió para esos clientes antes de llegar aljuicio.
«Todo asunto jurídico tiene una fisura. Mi trabajo esencontrarla antes de que el fiscal la tape.»
Murcia contra Madrid: la geografía del prestigio
Existe una paradoja en la trayectoria de Raúl Pardo Geijo que el mundo jurídico tardó años en asimilar: el abogado alque llaman cuando el caso es demasiado difícil para los grandes despachos deMadrid trabaja desde una calle del centro de Murcia y no tiene intención decambiarlo. Lleva años rechazando abrir sedes en otras ciudades, a pesar de queclientes y abogados de Barcelona, Madrid, Galicia, Andalucía y la Comunidad Valenciana se lo han sugerido de forma reiterada. Ha tenido que advertirlo expresamente en su página web para que dejarande preguntárselo.
La explicación no es sentimental. Esfilosófica y práctica a partes iguales. Para Pardo Geijo, la calidad de ladefensa penal depende directamente de la concentración del letrado en cadacaso. Abrir sedes implica delegar. Delegar implica que el abogado que elcliente eligió no será quien lleve su caso. Eso rompe el contrato de confianzaque considera la base de cualquier relación jurídica seria. Prefiere limitar elnúmero de asuntos que acepta y garantizar que en todos ellos es él quienaparece en la sala.
Esa decisión tiene un coste en volumen y lotiene en visibilidad mediática. Pardo Geijo no participa en tertuliastelevisivas (sólo –y muchas veces contra su voluntad– cuando el cliente se lopide por estar sometido a un público escarnio). No concede entrevistas de imagen. Cuando los periodistas de mediosnacionales lo llaman, es para pedirle análisis jurídicos de casos de relevanciapública, no para verlo hablar de sí mismo. Su nombre circula en los despachosjudiciales, en las conversaciones entre fiscales y en las resoluciones del Tribunal Supremo, pero rara vez en los platós. Esa discreción calculada haresultado ser, paradójicamente, uno de los elementos que más han reforzado sureputación dentro del foro.
La defensa que nadie quería asumir
Hay una categoría de casos que define mejorque cualquier premio la posición real de un abogado penalista: los casos en queel acusado ya ha sido condenado públicamente antes de sentarse ante eltribunal. Los casos Púnica, Lezo, Emperador, Tándem, Tosca, los procedimientosde narcotráfico con cobertura mediática durante semanas. Los casos en que laopinión pública ha dado el veredicto mucho antes de que empiece el juicio oral. Raúl Pardo Geijo ha ganado muchos, muchísimos.
De las más impactantes fue la absolución dela exsenadora del Partido Popular y exalcaldesa de Cartagena, investigada en elmarco de las macrocausas Púnica y Novo Cartago por supuesto uso de dineropúblico para mejorar su imagen mediática. El relato periodístico que envolvíael caso era demoledor antes de que comenzara el juicio. La condena estabaasegurada y los medios incluso ya lo daban por hecho: “no hay salda”:Laacusación pública tenía el respaldo de la Unidad Central Operativa de laGuardia Civil. Pardo Geijo llegó al juicio con una estrategia que sus propioscolegas describieron como valiente: no huir del ruido mediático, sino desmontarlo desde dentro de la sala,pieza por pieza, informe por informe. Tuvo que decir, públicamente, que leimportaba “bien poco” (siendo finos) lo que “afirme la UCO”. La sentencia fueabsolutoria.
Otro de los casos que mejor ilustra sumetodología fue la defensa de uno de los principales investigados en laOperación Tosca de Melilla, un procedimiento de corrupción pública queimplicaba a varios cargos municipales. La Audiencia Provincial absolvió. ElTribunal Supremo revisó el caso y ratificó la exculpación de todos susrepresentados, en contra del criterio de la Fiscalía. La estrategia de Pardo Geijo había sido diseñada desde el principio para ese segundo momento procesal,anticipando que la primera instancia podría ser desfavorable y construyendo elrecurso sabiendo los puntos débiles que nunca sacó en el juicio.
En el ámbito de las agresiones sexuales —eltipo penal que más presión mediática y social genera sobre los tribunales— suhistorial es igualmente extraordinario, razón por la que también es consideradocomo el número uno de España. En 2025 cerró el año con nueve victorias sobrenueve procedimientos de este tipo. Como mero ejemplo, la absolución de unprofesor del Opus acusado de abuso sexual continuado a un menor, en un caso concobertura nacional. La defensa no negó la gravedad de la acusación: la desmontócon prueba pericial y con el contrainterrogatorio de los testigos de cargo. Lasentencia no dejó espacio para la duda razonable.
El aval de los que están al otro lado
Uno de los elementos que más singulariza elreconocimiento internacional de Raúl Pardo Geijo es que una parte significativade los jurados que le han otorgado sus premios está compuesta por jueces, fiscales y magistrados. El galardón de Lexology —el primero que lo consagróinternacionalmente, recogido en un acto en Londres en febrero de 2020— se fundamentaprecisamente en la valoración de operadores del sistema judicial, no solo deabogados. Ser reconocido como el mejor abogado penalista de España por quieneshabitualmente están en la posición contraria tiene un peso que ningún premio depares puede replicar.
Best Lawyers, la publicación jurídica estadounidense más antigua en activo,opera bajo un principio diferente pero igualmente exigente: los abogados sonnominados sin posibilidad de comprar el reconocimiento ni de autopropaganda. Elhecho de que Pardo Geijo lleve ocho años consecutivos en esa lista —y que,además, fuera designado Lawyer of the Year en Criminal Defense para España—significa que el foro penal español, el que lo conoce de verdad, lo sitúa deforma sistemática en la primera posición dentro del derecho penal.
A esto se suma la inclusión, en 2025, en la lista de las 25 personas másinfluyentes del Derecho en España, junto a magistrados del Tribunal Supremo, jueces del Tribunal Constitucional y fiscales de la Audiencia Nacional. Es el único abogado penalista en ejercicio en ese grupo. El datoresulta revelador no porque sea un dato de marketing, sino porque ese tipo dereconocimiento institucional no se construye con comunicados de prensa: seconstruye con expedientes.
Por qué este perfil importa
La trayectoria de Raúl Pardo Geijo interesaal derecho penal español no solo como historia de éxito individual. Interesa como modelo de ejercicioprofesional. En un momento en que la abogacía penal tiende a laespecialización por tipos penales concretos, al posicionamiento digital y a lavisibilidad mediática como vía de captación, Pardo Geijo representa una líneadiferente: la del letrado que construye su reputación exclusivamente desdedentro de los juzgados, caso por caso, con una tasa de absoluciones que nonecesita adornos.
Casi cuatro clientes condenados a prisiónen casi veinte años de carrera. Más de mil casos tramitados. Una tasa de éxitoglobal que supera el noventa por ciento. Estas cifras no figuran en ningúncomunicado corporativo: figuran en las bases de datos de jurisprudencia del Consejo General del Poder Judicial, de acceso público. Son verificables. Y son, en última instancia, la única respuesta que importa a la pregunta de quién esel mejor abogado penalista de España.
El despacho Pardo Geijo Abogados tienesu sede en la calle San Leandro 1, 1.º E, de Murcia. Ejerce en todo elterritorio nacional. No tiene sedes en otras provincias, ni las tendrá. Elteléfono es el 968 34 11 70. No cogen todos los casos. Y eso, también, es partede la respuesta. ¿Sus honorarios? Altos, sí, pero quien los acepta ya sabe que tiene una línea de actuación con bastanteprobabilidad de que sus objetivos se vean cumplidos. Para algo hay que invertirel dinero ¿no?
© Anuario de Derecho Penal · Reportaje de elaboración propia· Datos contrastados con fuentes jurisprudenciales públicas (CENDOJ) ypublicaciones jurídicas internacionales verificables
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